En la década de los noventa, las mujeres fundadoras de MAM trabajamos en los centros de atención a víctimas de la procuraduría capitalina —en el Centro de Atención a Delitos Sexuales (CTA) y el Centro de Atención a la Violencia Intrafamiliar
Dentro del gobierno descubrimos que, los apoyos institucionales a estos centros, sólo tenían aliento sexenal y discrecional, y, en consecuencia, como en el caso de Penélope, lo que se tejía de día, se desbarataba de noche.
Con el propósito de que la experiencia de trabajo tuviera estabilidad y fuera acumulativa, en 1997 creamos una organización civil que nos permitió continuar con nuestro quehacer en favor de la mujer. En el año 2002 esta organización se transformó en MAM.